El juego Simon: cómo funciona y cómo llegar más lejos
Simon es el juego electrónico de memoria que salió en 1978. Cuatro botones de colores se iluminan uno tras otro, cada uno con su propio tono, y tienes que pulsarlos en el mismo orden. En cada ronda vuelve a sonar la secuencia entera con un paso más al final, hasta que te equivoques de botón o tardes demasiado.

Cada ronda empieza desde el principio
Cómo se juega
- Simon ilumina un botón y hace sonar su tono. Tú pulsas el mismo.
- Simon vuelve a tocar la secuencia desde el principio, ahora con un paso nuevo al final. Tú la repites entera.
- Y así sucesivamente, con un paso más en cada ronda.
- Un botón equivocado y se acabó la partida. También se acaba si tardas demasiado entre una pulsación y otra, porque cada una tiene un tiempo límite.
La secuencia nunca cambia de orden. La sexta ronda es la quinta más un paso, así que todo lo que ya te has aprendido sigue valiendo. Tu puntuación es, sin más, hasta dónde has llegado.
De dónde viene Simon
Ralph Baer y Howard Morrison inventaron Simon en Marvin Glass and Associates, un estudio estadounidense de diseño de juguetes. Milton Bradley lo puso a la venta en 1978, a 24,95 dólares, con una fiesta en el Studio 54 de Nueva York. Hoy Milton Bradley forma parte de Hasbro.
La idea venía de Touch Me, una máquina recreativa de Atari de 1974. A Baer le gustaba cómo se jugaba, pero no cómo se veía ni cómo sonaba: los botones eran todos negros y los sonidos, estridentes. Por eso Simon tuvo cuatro colores vivos y cuatro tonos sacados de un acorde de la mayor (mi, do♯, la y un mi más grave), elegidos para que sonaran bien juntos en cualquier orden. El nombre viene del juego infantil «Simón dice».
Simon en cifras
Fuente: el artículo «Simon (game)» de la Wikipedia en inglés, consultado el 5 de noviembre de 2026.
Cómo recordar una secuencia más larga
Retener una ristra larga de colores que parpadean le cuesta a todo el mundo. Hay costumbres que ayudan de verdad:
- Di los colores. Nombra cada uno en voz baja cuando se enciende: «rojo, azul, azul, verde». Las palabras se recuerdan mejor que los destellos.
- Agrúpalos. Apréndete la secuencia de tres en tres. Nueve colores seguidos son muchos; tres grupos cortos se llevan mucho mejor.
- Escucha los tonos como una melodía. Hay quien tararea la secuencia en vez de mirarla.
- Fíjate en el camino que recorre la luz por el tablero, como si alguien lo dibujara con el dedo.
- Tómate el principio con calma. Los primeros pasos son los que mejor te sabes, así que púlsalos sin prisa y guarda la atención para el paso nuevo del final.
Nueve colores, o tres grupos de tres
¿Qué es un buen resultado?
El juguete original tenía cuatro niveles de dificultad. Para ganar había que repetir una secuencia de 8, 14, 20 o 31 pasos, según el nivel elegido. Llegar hasta 31 era ganarle a la máquina.
Si estás empezando, pasar de 8 es un buen primer objetivo. A partir de ahí, el reto es superar tu propio récord.
Jugar a Simon en el iPhone
Simon todavía se vende como juguete, y hay montones de versiones en internet y en el App Store.
Yo he creado Molly, mi propia versión del juego para iPhone y iPad. Cuatro colores, cada uno con su tono, y un paso más en cada ronda. Tú eliges la velocidad: Tranquilo te da 7 segundos para cada toque, Normal 5 y Rápido 3. Con «Formas en los colores» puedes jugar sin tener que distinguir los colores, y Molly guarda tu mejor racha.
1Color 4 de 7 en esta ronda2Tiempo que queda para pulsar
3Tranquilo, Normal o Rápido4Formas en los colores- Color 4 de 7 en esta ronda
- Tiempo que queda para pulsar
- Tranquilo, Normal o Rápido
- Formas en los colores
Molly cuesta 1,99 €, una sola vez. Sin anuncios, sin cuenta, y nada sale de tu teléfono.